Ilustración de Sara Allen y Vivian Allen - Caperucita en Manhattan
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POR QUÉ VIVIAN ALLEN ES AHORA MI PERSONAJE FAVORITO DE CAPERUCITA EN MANHATTAN

Ahora mismo, Vivian Allen es mi personaje favorito de Caperucita en Manhattan, mi libro más favorito de Carmen Martín Gaite casi siempre. Digo (escribo, más bien) que es ahora mismo, porque cuando lees muchas veces un libro y muy a menudo y además lo llevas a muchos clubes de lectura, tus personajes favoritos van cambiando.

Pero ahora, estos dos últimos años en concreto, desde que el libro se ha encontrado con más lectoras adultas que han disfrutado como niñas de mis anteriores personajes favoritos, Sara Allen y Miss Lunatic, ahora prefiero a Vivian Allen.

¿QUIÉN ES VIVIAN ALLEN EN CAPERUCITA EN MANHATTAN?

Caperucita en Manhattan de Carmen Martin Gaite mi recomendación para comenzar un club de lectura feminista

Un breve resumen del libro en cuestión: el cuento de caperucita, con su lobo y todo, pero en Manhattan, con una tarta y una cesta y su cazador, pero también muchas más abuelas: Gloria Star aka Rebeca Little, Miss Lunatic, Madame Bartoldi.

Caperucita, la protagonista, es Sara Allen, que está harta de su madre Vivian y quiere pasar más tiempo con su abuela. Por el camino conocerá a Miss Lunatic, que le hablará de Madame Bartoldi, y le dejará probar la tarta de su madre al preocupado Mr. Wolf.

Eso es, Vivian Allen es la madre de Sara, la hija de Rebeca Little aka Gloria Star, la mujer de Samuel Allen, la vecina del matrimonio Taylor, la cocinera de la tarta, la limpiadora del piso, la cuidadora en una residencia. Un monumento a los cuidados y a la identidad relacional sin la que no sobreviviría ningún ser humano y que explica tan bien Almudena Hernando en su libro “La fantasía de la individualidad”.

En su “Invitación a la lectura” que inicia mi edición de Siruela, María del Carmen Ponz Guillén explica:

“Frente a una madre trabajadora, esposa sumisa y, sobre todo, buena repostera, hay una abuela ex estrella de Broadway que no se resigna a envejecer y que pretende mantener intacto su atractivo para los hombres. No es buena ama de casa -aunque sabe serlo- y aborrece la monotonía en la que vive su hija; sobre todo odia sus constantes temores hacia todo.”

Hace ya 36 años de esta “Invitación a la lectura”, 28 desde que la leí yo, que me creía una Sara Allen evolucionada. Ahora que he visto la tristeza en los ojos de tantas Vivians que un día fueron Saras, quiero abrazar esos temores y pintarle de colores la monotonía. Porque muchas veces cuando no hay nadie para responsabilizarse, quien sabe hacerlo lo hace, pueda o no. Por no hablar de la necesidad de no envejecer y de mantener el atractivo que se asocia con el mundo del espectáculo, eso para otro día.

¿POR QUÉ VIVIAN ALLEN ES MI PERSONAJE FAVORITO AHORA MISMO?

Pues porque todo el mundo le coge manía y yo siempre he sido muy rebelde y de ponerme del lado de quien nadie quiere. Pero también porque es un personaje sin el que el libro no tendría lógica ninguna, el más realista de todo el libro, el que somos todas en algún momento de nuestra vida y nunca queremos ser. Y porque me lo puedo permitir. Es decir, si fuera la escritora, no me enamoraría nunca de Vivian Allen, caería en la compasión o la idealización de un arquetipo que ya se ha maltratado tanto como idealizado. Pero soy lectora y como lectora puedo ver esa capa que añade Martín Gaite a un relato sobre la libertad y la responsabilidad de hacerse cargo de la propia vida.

Vivian acude cada semana a echar vuelta por casa de su madre, una antigua estrella del espectáculo. Limpia su casa de botellas de alcohol y cucarachas, la ordena, le llena el frigorífico y le lleva una tarta. También lleva a su hija, a quien enseña cómo coger el metro, protegerse en él, ordenar una casa para hacer brillar una vida y a estar tranquila cuando todo se desmorona, aunque Vivian se ponga nerviosa, Vivian resuelve.

Sin embargo, su hija le tiene manía porque no la deja correr al peligro, su madre dice estar harta de que la cuide, su marido tira cada sábado el sandwich que ella le deja preparado. El marido, claro, no sabe cocinar o no cocina y tras tirar la cena no hace una mejor sino que se baja al restaurante de su barrio.

Ilustración de Carmen Martín Gaite para Caperucita en Manhattan de Vivian Allen y Sara Allen viajando en metro
Ilustración de Carmen Martín Gaite para Caperucita en Manhattan de Vivian Allen y Sara Allen viajando en metro a ver a la abuela Gloria Star aka Rebeca Little

Vivian no es un personaje perfecto, riñe a su madre, controla a Sara, no se atreve a contar la verdad a una niña, habla sin parar, tiene muchos miedos y ¡da mal la receta de la tarta cuando se la piden! ¡Qué falta de sororidad y sacrificio! Así prepara Vivian el viaje a Morningside:

“Le ponía un impermeable rojo de hule, lloviera o no, y le daba la cesta tapada con una servilleta de cuadros blancos y rojos. Debajo de aquella servilleta iba la tarta. (…)

Y la señora Allen, después de comprobar que dejaba cerrada la llave del gas, que la nota para su marido quedaba encima de la nevera en lugar bien visible y que ninguno de los grifos goteaba, se ponía a repasar cosas dentro de su bolso, mientras las iba nombrando entre dientes.

-A ver. Las llaves, las gafas, el monedero… El dinero suelto para el metro lo voy a llevar en la mano. Espera, sujétame un momento el paraguas.

Cerraba con tres llaves que metía en cerraduras colocadas a alturas diferentes, y luego llamaba al ascensor. Desde aquel momento cogía la niña fuertemente de la mano y ya no la soltaba hasta que llegaban a casa de la abuela.”

Sara presencia y es parte de esta secuencia de acciones que va memorizando, aprendiendo, para cuando pueda elegir realizarlas o no, que sea una elección propia, no desde el desconocimiento.

Y la tarta, Vivian Allen hace la tarta siempre igual cada viernes noche y la lleva de una punta a otra cada sábado. Se sabe la receta de memoria y aunque no la comparte, sí permite que todo el mundo la pruebe, la ofrece en cada celebración. Da mal la receta porque quizá es lo único que le queda para brillar, para ser diferente y reconocida. Es una editora que reedita cada viernes la obra de… (no haré spoiler) para que no caiga en el olvido. La tarea creativa pero mecánica, la que no brilla pero mantiene, la que cambia tantas vidas a cambio de esa monotonía que odia su propia madre. Si no queremos que las vidas y obras se pierdan, esta genealogía de la repetición es importante.

QUÉ HAGO CON ESTE PERSONAJE CUANDO LEEMOS CAPERUCITA EN MANHATTAN

Si no habéis leído el libro, ¡corred a hacerlo!

Si lo habéis leído, pensad qué pasaría sin este personaje. Si no hiciera la tarta cada viernes, si no llevara a su hija a ver a su abuela, si no mantuviera a su madre con vida, si no acompañara a su marido al funeral de su hermano. Preguntaros cómo podrían el resto de personajes lograr la libertad, la receta, el amor que desean sin esta mujer que Martín Gaite nos presenta anodina, aburrida, quisquillosa sosteniendo esas vidas.

Uno de los temas del libro es la libertad y Martín Gaite lo acompaña perfectamente con la responsabilidad. Es un equilibrio emocionante y difícil. Vemos cómo en unos casos la balanza cae más hacia libertad individual y en otros hacia la responsabilidad colectiva, pero también podemos abrir el melón de la libertad colectiva y la responsabilidad individual. Creo que este trabalenguas nos lo regala Vivian Allen en su relación con cada personaje principal. ¿Trabalenguas o farfanía?

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