Entrevista a Nerea Aguado Alonso en El Mono: comunicación inclusiva, formación y literatura
Una entrevista que une dos partes de mi trayectoria

Más de una década en la revista y como consultora y formadora en comunicación inclusiva, en algún momento estos dos caminos míos tenían que juntarse. Ha sido mi escuela online la que los ha propiciado, una escuela que pretende ser un lugar de encuentro y conversación.
Me apetecía mucho la entrevista porque Alberto Rodríguez pregunta queriendo saber y eso siempre me lleva a descubrirme, como cuando hablo de cómo me tomo los insultos que recibo cuando promociono en redes mi curso de lenguaje no sexista.
Machistas y violentos. El primer choque es duro, se queda como una angustia en el estómago. Sorprende que alguien se tome tanto tiempo en atacar a un perfil tan bajo y discreto como el que yo tengo en redes sociales. Por suerte, tengo una formación feminista que me ayuda a detectar los patrones y analizarlos como parte de la machosfera y la reacción al avance por los derechos sociales. Ahora solo quiero sacar tiempo para utilizarlos en un post e integrarlos en algún curso.
Por supuesto también hablamos de la IA, a la que recurrimos con preocupación. Yo abogo siempre por un pensamiento crítico y una profundización en la esperanza
Yo tengo bastante esperanza. Veo que no llegan a los niveles de calidad y creatividad que tenemos las personas que no hemos creado esos algoritmos y a quienes los algoritmos no nos tienen en cuenta. A mí me proveen de muchos ejemplos de cómo no hacer las cosas, así que les tengo algo de cariño. Precisamente en mis cursos entrenamos la mirada crítica, el pensamiento no dirigido, ampliamos la creatividad y conversamos, algo que no están pudiendo hacer de momento las IAs. Aunque se llamen generativas, en realidad son resumidoras y sintetizadoras, o replicadoras. No pueden crear algo nuevo, solo mezclar lo existente. Ahí está mi esperanza.
Comunicación inclusiva y aprendizaje colectivo
Pero también me ayuda a centrarme en por qué hago lo que hago.
Que no son cursos pregrabados, sino sesiones online en las que se invita a participar, preguntar… incluso se modifica el contenido si hace falta para ampliarlo. Compartir y construir el conocimiento en colectivo es de lo que más sed tiene la gente, ¡y yo!
Cuando comencé mi andadura como autónoma, muchas partes de mi personalidad se vieron interperpeladas y evolucionaron. Descubrí el apoyo de muchas profesionales, el crecimiento en las colaboraciones y siempre he sentido un profundo agradecimiento. Por ello, cuando ideé la Escuela NAA tenía claro que quería que fuera una plataforma para otras docentes que se iniciaban en la profesión o en el mundo online.
Quiero destacar sobre todo los que han impartido Diana Arboniés Porres (“Diseño para no diseñadoras”) y Iosune de Goñi (“Ver las palabras, escribir las visiones”). Uno de los objetivos de la Escuela es servir de plataforma para otras docentes que quieren probar, innovar o experimentar con ideas que igual no tienen cabida en otros lugares y que, sin embargo, son muy interesantes y tienen un público a la espera. Ellas han sido las primeras en recoger el guante y el resultado ha sido inspirador.
Literatura, escritura y libros que me acompañan
Además, todo el equipo de redacción de la revista compartimos la literatura como motor vital, así que siempre acabamos hablando de nuestros proyectos de escritura y de los libros que nos recomendamos.
Recomiendo mis tres pilares para pensar el lenguaje: “Ni por favor ni por favora” de María Martín Barranco, “Lenguaje inclusivo y exclusión de clase” de Brigitte Vasallo y “Hablemos claro” de Teresa Maldonado Barahona. En la faceta artística me acompañan mucho los diarios de escritoras y artistas, con Virginia Woolf siempre cerca.
Entrevista completa



Aquí tenéis el enlace al ISSUU de El Mono para leer la revista completa.
Gracias a Alberto Rodríguez y al equipo de El Mono por la conversación y por encontrar un espacio para juntar en sus páginas estas dos partes de mi trabajo: la comunicación inclusiva y la literatura. Y porque como cierra la entrevista:
ser colaboradora de El Mono es de lo mejor que me ha podido pasar a nivel creativo, artístico y amiguil.