Carmen Conde, más allá de la académica - Nerea Aguado Alonso
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Carmen Conde, más allá de la académica

El Instituto Cervantes propuso en 2018 en su portal “Escritoras Españolas” diez escritoras. Ahora ha ampliado su catálogo. Todas ellas deben ser reivindicadas social y culturalmente por diversos motivos, pero mi predilección por las poetas de la generación del 26 (como le gusta llamarlas a Laura Freixas) me lleva a Carmen Conde.

Pertenece a dicha Generación del 26 (aunque en ocasiones se la ha incluido en la generación del 36) y realizó un periplo desde una situación de casi igualdad creativa respecto a sus coetáneos hombres, pasando por períodos de alta actividad social y artística y otros de invisibilización en antologías, planes de estudios y divulgaciones culturales, hasta la recuperación del prestigio de estas artistas en el siglo XXI reconvertidas en las SinSombrero.

Carmen Conde, académica de la lengua.

Carmen Conde es conocida y reconocida por ser la primera mujer en ocupar un sillón en la Real Academia Española, hecho que ocurrió en 1978, un año en el que demostrar la apertura social y política convenía a todas las instituciones españolas. Sin embargo, la trayectoria y obra de Carmen Conde va mucho más allá de este nombramiento, ella defendió el derecho a la educación a través de su acción. Su obra poética fue extensa y, aunque muy enfocada en el amor y el erotismo, no renunció a la crítica social. En su discurso de ingreso en la academia dijo: “quienes crean poesía lealmente porque sí, saben de la necesidad de su verdad y de la defensa desinteresada de las causas perdidas”. También en su discurso de ingreso, alabó a poetas que admiraba como Rosalía de Castro, a la que consideraba la precursora de cuantas escriben poesía. Al mencionarla, Carmen Conde destaca que la poeta gallega demostró que, al interesarle más lo humano, las escritoras ya no eran tan débiles ni se conformaban con los temas predeterminados por la sociedad como femeninos.

El activismo cultural de una escritora.

Carmen Conce cancionero de la enamorada

Carmen Conde con Amanda Junquera.
Versos de Carmen Conde en «Cancionero de la enamorada»

La académica fue poeta, relatora, profesora, activista, bisexual, memorialista y gestora. Cultivó prácticamente todos los géneros literarios: poesía, relatos, teatro, memorias, literatura infantil y juvenil y ensayo. Yo quiero centrarme es su activismo cultural y su defensa de la educación.

Carmen Conde como activista defendió causas republicanas, sociales y feministas. A través de artículos y libros expresó sus ideas avanzadas sobre la educación femenina, la escuela rural, la educación musical… Fue una de las pocas artistas de su generación que no se exilió durante el franquismo, sino que llevó a cabo una resistencia interior, a través de la educación, la gestión de entidades (orfanatos, etc.) y de su pertenencia a círculos feministas como el Lyceum Club de Madrid.

Se preocupó de acercar la cultura a quienes tenían un acceso más limitado a ella. Con esa idea funda junto a su marido Antonio Oliver la primera Universidad Popular de Cartagena. No lo configuran únicamente como centro de estudios, sino como un centro de acceso al conocimiento y las artes que cuenta con biblioteca de personas adultas, una de las primeras bibliotecas infantiles del estado y sala de proyecciones. Celebraban exposiciones, audiciones, conferencias y debates. Por la institución pasarían figuras de las letras como Miguel Hernández, Elena Fortún, Ramón Sijé, María de Maeztu

También junto a Antonio Oliver, la escritora dirigirá las campañas de Misiones Pedagógicas, cuyo objetivo era llevar la educación popular a poblaciones que no tenían un fácil acceso. Pero Carmen Conde tendrá que dimitir un año después por no querer colaborar con las autoridades municipales.  Aún no había estallado la Guerra Civil y la revolución cultural que pretendía el matrimonio ya encontraba trabas. La guerra parecía que acabaría con su activismo, pero se mantuvo como docente tanto en escuelas nacionales como impartiendo clases a adultas analfabetas en la Casa de la Mujer de la Agrupación de Mujeres Antifascistas en Murcia.
En la misma línea de facilitar el acceso a obras artísticas, Carmen Conde recopiló la obra de su marido, Antonio Oliver, y gestionó la custodia de la obra de Rubén Darío.

Pseudónimos y discrecion.

Ocasionalmente se asocia el papel de escritoras a figuras pasivas socialmente, a acompañantes de escritores, a personas introspectivas y centradas únicamente en las emociones y los sentimientos… Carmen Conde fue una figura determinante en el desarrollo educativo y cultural de España, junto a su marido, y también más allá de él. Su activismo cultural de marcado talante progresista provocó que fuera juzgada durante años. Aunque la causa se sobreseyó, durante años se escondió entre Madrid y El Escorial y utilizó seudónimos en su extensa actividad literaria. Fueron las consecuencias de no partir al exilio como otras intelectuales y artistas afines al bando republicano.

En los años 40 su creación poética fue elevada y publicó mucha obras. Para poder hacerlo, no buscó la publicidad y se mantuvo más o menos discreta, lo que evitó que fuera tan conocida como su obra merecía. Es a partir de los años 50 cuando empieza a recibir premios por su labor poética. La siguiente década, comienza con becas y pensiones para su creación poética, que estos años vuelve a mirar al amor y al erotismo. Finaliza la época con premios nacionales y con la publicación de sus antologías y estudios sobre poetas mujeres. A lo largo de estas décadas también trabajó para la editorial Alhambra, colaboró con la Sección Bibliográfica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en la sección de publicaciones de la Universidad de Madrid.

Por qué visibilizar a Carmen Conde

Visibilizar a Carmen Conde es poner el foco en una generación de poetas y artistas marginadas de las antologías, de los medios, de las bibliotecas y de los museos por su condición de mujeres, por ende, poner el foco en dicha marginación histórica. Una marginación y discriminación que se intentó resarcir con la concesión a Carmen Conde de un sillón en la Real Academia de la Lengua Española. Pero ese acto no da cuenta de la magnitud de toda la actividad desplegada por la escritora. Es por ello que sus creaciones y su activismo deben ser conocidos. Visibilizarla a ella es también poner en valor la labor de tantas mujeres en el terreno cultural, sus esfuerzos por mantener una base de alfabetización que llegue a todas las clases sociales, su actividad en pro del cambio y del feminismo a través de la educación y la literatura.

 

 

REFERENCIAS:

 

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